
Interesantes los dos volúmenes que la Revista Iberoamericana de Educación a Distancia ha editado sobre la docencia virtual en las universidades presenciales.
La entrada más aproximada de la Wikipedia para docencia virtual, probablemente sea “entornos virtuales de aprendizaje“, que define al aula virtual como “un entorno, plataforma o software a través del cual el ordenador simula una clase real permitiendo el desarrollo de las actividades de enseñanza y aprendizaje habituales”.
Y ciertamente los dos volúmenes que comentamos, coordinados por Manuel Area, reflejan las prácticas formativas que se vienen realizando en este terreno.
Tanto el volumen primero, editado en diciembre de 2007, como el segundo, de junio de 2008, dan a conocer trabajos de distinta naturaleza (ensayos, investigaciones y experiencias) cuyo eje problemático es la incorporación y utilización de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la educación superior presencial de cara a crear escenarios virtuales para el aprendizaje. Los artículos están firmados por distintos docentes e investigadores pertenecientes a universidades presenciales tanto del contexto español como latinoamericano.
A la vista de estos trabajos, parece que las prácticas formativas en entornos Web 2.0 no están muy presentes todavía en las universidades presenciales. Sigue siendo mayoritario intentar simular, llevar a la Red, a través de una plataforma, una situación de aula convencional.
Quizá sea hora de superar la idea de la docencia virtual, y comenzar a pensar en la universidad digital. Porque los desarrollos propios de la Web 2.0 suponen también un cambio en la manera en que el conocimiento se produce, se distribuye y se consume. Y la universidad debe ser abanderada en este cambio.
Las posibilidades formativas en la Red pueden ser más ambiciosas (y de hecho lo son) que el mero intento de reproducir en Internet un aula convencional, más parecida a la Web 1.0 que a los desarrollos actuales.
Los alumnos y profesores trabajamos con tecnología dentro y fuera de la enseñanza presencial tradicional, en nuestro propio espacio de trabajo digital. Porque las clases no se acaban ya cuando el profesor abandona el aula, como tampoco se termina la comunicación.
Estamos en tiempos de universitarios prosumers, responsables de su propio aprendizaje en red y en colaboración. Demos también en esto protagonismo al usuario.